viernes, 4 de junio de 2010

Grafitti Valparaíso, Marzo 2010.

Grafitti Valparaíso
Subida cerro ex-cárcel
Marzo 2010
Autor Fotografía .Mario Artigas

Calabria

Sunset over Stromboli from InCalabria

miércoles, 2 de junio de 2010

VICTORIA CIRLOT: RAÍCES SECRETAS DE LA CREACIÓN, ENTRE LAS VISIONES MÍSTICAS Y EL SURREALISMO


¿Es posible relacionar experiencias de una monja alemana del siglo XII con las de artistas surrealistas del siglo XX, como Max Ernst,Giorgio De Chirico y Joan Miró? Victoria Cirlot (Barcelona, 1955), catedrática de Filología Románica de la Universidad Pompeu Fabra, no duda en responder que sí, que esa asociación no sólo no es caprichosa sino que podría ayudar a entender mejor cuestiones como las experiencias visionarias y el problema de la creación. 

Publica 
ADN

Por 
Susana G. Artal

Desde hace años, Cirlot investiga la obra de 
Hildegard von Bingen (1098-1179), abadesa de Ruperstberg, autora de libros teológicos como Scivias (Conoce los caminos), poético-musicales (Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales) y tratados sobre la ciencia natural de su época, de quien se conserva además una importante correspondencia. "Fue una mujer fascinante -dice Cirlot-. Pensar que una mujer en el siglo XII pudo llegar a escribir, hablar delante de la catedral de Colonia, dirigirse al clero y decirle nada menos que a Federico Barbarroja lo que debía hacer y lo que no debía hacer nos resulta extraordinario. Y lo era".

La investigadora, que publicó parte de su trabajo en 
Vida y visiones de Hildegard von Bingen (Siruela) y Hildegard von Bingen y la tradición visionaria de Occidente(Herder), explica que muchos estudiosos consideran que sólo hay que estudiar a Hildegard desde el punto de vista teológico o el de la didáctica que creó para enseñar a sus monjas, y que sus visiones fueron entendidas como un desarrollo didáctico por imágenes, pero a ella le interesa en particular el tema de la visión: "Sabemos, por una biografía en la que abundan pasajes autobiográficos, que ella tuvo esas experiencias desde su infancia, pero el gran suceso visionario se produjo cuando tenía 42 años. En una carta dirigida a Guibert de Gembloux, un filósofo coetáneo, ella relata cómo se producían esas visiones que proporcionaron la estructura de su obra profética en la que, además de describírselas, se las representa mediante miniaturas que iluminaron al menos dos de sus libros, en tres manuscritos que se presentan así como frescos monumentales. La proximidad de la descripción verbal y la imagen lleva a pensar que, si las miniaturas no fueron hechas por la visionaria, lo más posible es que ella haya dirigido a quien las realizó". 

Esa profusión de imágenes sugirió a Cirlot la idea de comparar la experiencia de la mística renana con la de los surrealistas franceses. "Pensé que esa confrontación me permitiría entender mejor la experiencia visionaria -explica-. Porque el lenguaje de Hildegard es el de su época, estamos alejados ocho siglos de ella, mientras que el de los surrealistas es el nuestro, no hay esa distancia tremenda, esa alteridad tan brutal que nos separa de Hildegard. Me encontré así con artistas que hablan de su experiencia visionaria, por ejemplo, Max Ernst. Claro, Hildegard habla en términos propios de una cultura tradicional y sagrada. Ernst, en los términos de una cultura desacralizada, atea y arreligiosa. Sin embargo, dicen lo mismo en cuanto a experiencia visionaria. Ernst dice que ve, que tiene alucinaciones (los surrealistas hablan indistintamente de alucinación y visión), aunque no hay de por medio ninguna droga. Cuenta que un día sintió cómo se despertaba su capacidad visionaria, mientras miraba la textura de un parqué usado, en un hotel de la Bretaña francesa. Estamos hablando de 1925. Ese día descubre el frottage , técnica fundamental en el arte del siglo XX". 

Cirlot establece una diferencia entre las imágenes que provienen del pensamiento y las que proceden de una visión: "En la aparición de las imágenes, como la describe Ernst, hay una espontaneidad absoluta. No estamos ante un yo que piensa y crea la imagen (eso es lo que se llama fantasía, la imagen que procede del pensamiento y, por tanto, del sujeto). Estamos ante una recepción de imágenes, por eso hablo de floración, en la que el sujeto no interviene. En una cultura sagrada, se dice que el sujeto las recibe de Dios, como decían Hildegard o Juan de Patmos, porque el modelo es el Apocalipsis. Ernst cuenta que él está callado, pasivo y espera que salgan las imágenes; en su lenguaje, es del inconsciente de donde provienen las imágenes. Al definirse como canales a través de los cuales las imágenes pasan, Hildegard se reclama instrumento divino mientras que, de ese modo, Ernst niega la figura romántica del genio. Pero el mecanismo es el mismo. Desde Ernst hasta Joan Miró, que cuenta que eso le ocurrió cuando estaba en la calle Blondel, en París, y no comía, porque no tenía un céntimo. El nuevo mundo de Miró sale de toda una época de experiencia visionaria".

En Buenos Aires, adonde llegó invitada por el Malba para la presentación de un número de 
El hilo de Ariadna en el que colaboró, Cirlot apreció la obra de Xul Solar, en la que cree descubrir huellas del mismo proceso: "Xul Solar es un visionario -afirma-. La luz que impregna su obra es inequívoca: una luminosidad extraña que remite a un mundo otro, que justamente es el objeto de la visión. Hablamos de visionario cuando lo que se ve no es el mundo que nos rodea sino otro mundo, que no se percibe mediante el ojo físico sino mediante lo que llamamos el ojo interior. En el siglo XII, Richard de Saint Victor expresó la diferencia entre ambos: ´Sólo el sentido corporal ve las cosas visibles, pero sólo el ojo del corazón ve las cosas invisibles´, escribió". Cirlot muestra, por un lado, una de las figuras de Hildegard: un personaje sin ojos en la cara pero cuyo ropaje está repleto de ojos y, por otro, un collage de Ernst, en el que la bola mágica del mago Robert-Houdin se transforma en un ojo atravesado por un hilo, el ojo rebanado que Buñuel trasladó al cine en El perro andaluz. "La ceguera de los ojos corporales y la apertura de los interiores es un tema en la iconografía surrealista, no sólo en Ernst, sino también en otros artistas como De Chirico", añade y recuerda palabras de André Breton en El surrealismo y la pintura (1928): "La obra plástica [...] se referirá a un modelo puramente interior o no será". 

Cirlot piensa que la capacidad visionaria depende de una facultad vinculada con los procesos creativos: "Creo que ciertas personas tienen esa facultad y que el conocimiento mayor del cerebro fijará una facultad visionaria. No es algo tan extraordinario o extraño, sino algo íntimamente relacionado con el proceso creador, con el enigma de la creación. Si hay un enigma, lo hay tanto en el ser creador como en el visionario. Hablamos de cosas que parecen diferentes porque lo hacemos en culturas diferentes pero, en realidad, pienso que la experiencia es la misma".

viernes, 2 de abril de 2010

Multiculturalismo Liberal


 MULTICULTURALISMO LIBERAL: EL VALOR DE LA IGUALDAD MÁS ALLÁ DE LA RETÓRICA. POR FERRAN REQUEJO

Máscara
En los últimos veinte años, se han producido cambios importantes en la regulación de los derechos y de la acomodación institucional de distintos grupos étnicos y religiosos en las democracias liberales. Ello ha conllevado cambios tanto en la teoría democrática, como en la práctica institucional. Un ejemplo son las declaraciones de derechos aprobadas en los últimos años por la ONU, el Consejo de Europa, la Unesco o la Organización de Estados Americanos. Veamos el caso de las poblaciones inmigradas. En términos generales, podemos constatar la existencia de dos posiciones en torno a la relación entre multiculturalismo y democracia liberal. Ambas se reclaman como las auténticamente liberales y democráticas:

Publica La Vanguardia

Por Ferran Requejo *

1) Ciertos políticos y analistas contraponen el multiculturalismo a los derechos humanos. Se defiende que los derechos son sólo individuales – los derechos de grupo se acostumbran a ver aquí como una amenaza a los derechos humanos-.Se trata de una posición que reivindica el universalismo de las conquistas legales asociadas a las revoluciones inglesa, americana y francesa, contraponiéndolas a un inevitable relativismo de las posiciones favorables a la multiculturalidad. Es una posición ilustrada que entiende que los estados democráticos son la salvaguarda de los derechos individuales y de los valores universales basados en la dignidad humana. La democracia se asocia a conceptos legitimadores, como la igualdad de ciudadanía y la soberanía popular, entendidos generalmente en términos uniformes y homogéneos.

2) Los defensores del multiculturalismo liberal, por el contrario, lo entienden como una ampliación de los derechos humanos y de las conquistas de las revoluciones liberales clásicas. La idea subyacente es que el lenguaje de los derechos individuales, y del universalismo y estatalismo del liberalismo tradicional esconde una serie de sesgos favorables a los particularismos étnicos, religiosos, etcétera, de las mayorías en las democracias actuales. En nombre de la igualdad de ciudadanía se trata de manera desigual, o sea peor, a las minorías culturales de las democracias. El respeto a las identidades culturales forma parte de la dignidad individual. La ampliación de derechos hacia los grupos minoritarios – étnicos, religiosos, etcétera-se entiende que debe establecerse no en términos absolutos, sino dentro de los límites de la tradición liberal, como el resto de los derechos.

¿Quién lleva más razón, o más razones, en este debate? A pesar de la existencia de versiones no liberales del multiculturalismo (tradicionalistas religiosos, conservadores), y de casos empíricos sobre el uso del multiculturalismo como coartada para la perpetuación de determinadas desigualdades – de género, por ejemplo-,en términos generales es la segunda posición la que apunta en la dirección correcta. De hecho, esta es la posición liberal defendida por la ONU y otras organizaciones internacionales cuando esgrimen que lo cultural debe respetarse, pero que a la vez nadie debe invocar la diversidad cultural para conculcar derechos humanos (Human development report 2004).

Los derechos humanos son a la vez una fuente de progreso moral y una restricción de las prácticas políticas de los gobiernos y de los ciudadanos. Lo que el multiculturalismo liberal añade al liberalismo tradicional es una vocación de respetar el valor de la igualdad más allá de la retórica sesgadamente individualista y universalista del liberalismo primigenio. Estamos, así, ante una cuarta ola de derechos, tras las asociadas a los derechos liberales, democráticos y sociales. Las dos últimas tuvieron que ser arrancadas al liberalismo de los siglos XIX y XX, tras procesos no siempre pacíficos – piénsese, por ejemplo, en las luchas por el sufragio universal y el derecho de asociación, que hoy parecen derechos evidentes pero cuya constitucionalización costó vidas y violentos enfrentamientos sociales; o en los procesos de descolonización de la segunda posguerra; o en el movimiento de los derechos civiles en EE. UU. en los años sesenta del siglo XX.

La diversidad cultural está para quedarse. Y parece claro que las democracias han privilegiado históricamente a unos grupos concretos de población sobre otros grupos a quienes se les exigía asimilarse a la mayoría. Ello exige a gritos refinar las ideas heredadas – como el significado del valor de la igualdad-,cuya interpretación clásica se ubicaba en sociedades mucho más simples y homogéneas que las actuales. También exige profundizar en las prácticas democráticas y en unos derechos que siempre presentan dimensiones individuales y colectivas. Cuando se produce un choque entre distintos tipos de derechos, las democracias liberales ya proveen de mecanismos para su resolución (tribunales, procesos consocionales…), de modo parecido a cuando se producen colisiones entre los derechos individuales. El multiculturalismo liberal tiene la ventaja de contribuir a cambiar las prácticas liberales, de las mayorías y de las minorías. Los límites están en los derechos humanos y en la aceptación de la democracia. Todo esto está lejos del relativismo. Más bien representa una nueva fase ilustrada hacia cotas más altas de civilidad yde progreso político y moral. Contraponer de manera abstracta derechos humanos y multiculturalismo es un error conceptual e histórico, además de un obstáculo para la mejora ética de las democracias de raíz liberal.

* Catedrático Ciencia Política (UPF), coautor de Desigualtats en democràcia, Eumo 2009.

martes, 9 de febrero de 2010

Multiculturalismo Liberal





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Máscara
En los últimos veinte años, se han producido cambios importantes en la regulación de los derechos y de la acomodación institucional de distintos grupos étnicos y religiosos en las democracias liberales. Ello ha conllevado cambios tanto en la teoría democrática, como en la práctica institucional. Un ejemplo son las declaraciones de derechos aprobadas en los últimos años por la ONU, el Consejo de Europa, la Unesco o la Organización de Estados Americanos. Veamos el caso de las poblaciones inmigradas. En términos generales, podemos constatar la existencia de dos posiciones en torno a la relación entre multiculturalismo y democracia liberal. Ambas se reclaman como las auténticamente liberales y democráticas:

Publica La Vanguardia

Por Ferran Requejo *

1) Ciertos políticos y analistas contraponen el multiculturalismo a los derechos humanos. Se defiende que los derechos son sólo individuales – los derechos de grupo se acostumbran a ver aquí como una amenaza a los derechos humanos-.Se trata de una posición que reivindica el universalismo de las conquistas legales asociadas a las revoluciones inglesa, americana y francesa, contraponiéndolas a un inevitable relativismo de las posiciones favorables a la multiculturalidad. Es una posición ilustrada que entiende que los estados democráticos son la salvaguarda de los derechos individuales y de los valores universales basados en la dignidad humana. La democracia se asocia a conceptos legitimadores, como la igualdad de ciudadanía y la soberanía popular, entendidos generalmente en términos uniformes y homogéneos.

2) Los defensores del multiculturalismo liberal, por el contrario, lo entienden como una ampliación de los derechos humanos y de las conquistas de las revoluciones liberales clásicas. La idea subyacente es que el lenguaje de los derechos individuales, y del universalismo y estatalismo del liberalismo tradicional esconde una serie de sesgos favorables a los particularismos étnicos, religiosos, etcétera, de las mayorías en las democracias actuales. En nombre de la igualdad de ciudadanía se trata de manera desigual, o sea peor, a las minorías culturales de las democracias. El respeto a las identidades culturales forma parte de la dignidad individual. La ampliación de derechos hacia los grupos minoritarios – étnicos, religiosos, etcétera-se entiende que debe establecerse no en términos absolutos, sino dentro de los límites de la tradición liberal, como el resto de los derechos.

¿Quién lleva más razón, o más razones, en este debate? A pesar de la existencia de versiones no liberales del multiculturalismo (tradicionalistas religiosos, conservadores), y de casos empíricos sobre el uso del multiculturalismo como coartada para la perpetuación de determinadas desigualdades – de género, por ejemplo-,en términos generales es la segunda posición la que apunta en la dirección correcta. De hecho, esta es la posición liberal defendida por la ONU y otras organizaciones internacionales cuando esgrimen que lo cultural debe respetarse, pero que a la vez nadie debe invocar la diversidad cultural para conculcar derechos humanos (Human development report 2004).

Los derechos humanos son a la vez una fuente de progreso moral y una restricción de las prácticas políticas de los gobiernos y de los ciudadanos. Lo que el multiculturalismo liberal añade al liberalismo tradicional es una vocación de respetar el valor de la igualdad más allá de la retórica sesgadamente individualista y universalista del liberalismo primigenio. Estamos, así, ante una cuarta ola de derechos, tras las asociadas a los derechos liberales, democráticos y sociales. Las dos últimas tuvieron que ser arrancadas al liberalismo de los siglos XIX y XX, tras procesos no siempre pacíficos – piénsese, por ejemplo, en las luchas por el sufragio universal y el derecho de asociación, que hoy parecen derechos evidentes pero cuya constitucionalización costó vidas y violentos enfrentamientos sociales; o en los procesos de descolonización de la segunda posguerra; o en el movimiento de los derechos civiles en EE. UU. en los años sesenta del siglo XX.

La diversidad cultural está para quedarse. Y parece claro que las democracias han privilegiado históricamente a unos grupos concretos de población sobre otros grupos a quienes se les exigía asimilarse a la mayoría. Ello exige a gritos refinar las ideas heredadas – como el significado del valor de la igualdad-,cuya interpretación clásica se ubicaba en sociedades mucho más simples y homogéneas que las actuales. También exige profundizar en las prácticas democráticas y en unos derechos que siempre presentan dimensiones individuales y colectivas. Cuando se produce un choque entre distintos tipos de derechos, las democracias liberales ya proveen de mecanismos para su resolución (tribunales, procesos consocionales…), de modo parecido a cuando se producen colisiones entre los derechos individuales. El multiculturalismo liberal tiene la ventaja de contribuir a cambiar las prácticas liberales, de las mayorías y de las minorías. Los límites están en los derechos humanos y en la aceptación de la democracia. Todo esto está lejos del relativismo. Más bien representa una nueva fase ilustrada hacia cotas más altas de civilidad yde progreso político y moral. Contraponer de manera abstracta derechos humanos y multiculturalismo es un error conceptual e histórico, además de un obstáculo para la mejora ética de las democracias de raíz liberal.

* Catedrático Ciencia Política (UPF), coautor de Desigualtats en democràcia, Eumo 2009.
Noticia nº: 1716 | 28-01-10, 18:12

lunes, 11 de enero de 2010

Tiempo Maya



El Tiempo maya es un lienzo blanco, gigante y disponible, sobre el que cada uno habrá de hacer su vida como una singular y gran obra de arte. 
El arte que es ese gozo intenso e indescriptible que paraliza todo, que detiene en el aire sin querer que termine, que hace que el fluir constante se transforme en un estado imposible, en una sensación que se mantiene adentro de uno, como una ola gigante que sumerge en un deseo de no querer salir ni detenerse. De ese tiempo es este tiempo maya y no de la sombra que persigue o que se escapa siempre. De ese tiempo es esta Onda Encantada del Humano Amarillo, el que viene con la fuerza de su sabiduría a influirnos para ser todo lo humanos que todavía nos falta.

Es del humano ese estado que ha vencido las dependencias, las determinaciones y la falta de voluntad propia para hacer y deshacer lo que haga falta. Es este humano el triunfo sobre el miedo que lo paralizaba en la mitad de la tormenta sin más alternativa que entregarse, que explicarse con la culpa o con la desgracia de su destino negro lo que estaba sucediendo, sin poder verlo, sin querer verlo. De ese humano es este signo, del final de una evolución que lo hace libre, que lo hace responsable de sus elecciones, de ese humano que no está sumido en los deseos que lo atan y lo arrastran entero en pos de algo que es parcial, que apenas es un detalle de su totalidad desconocida. Es el humano que está alto en su presencia, que ha adquirido un sitio propio desde donde observa todo y con el que todo hace, es y crea. A veces los hombres y mujeres de la tierra están, sin saber, esclavizados todavía a tantas cosas, a veces son los juicios de la gente que va cerca los que hacen que sus pasos sean sombras ajenas, a veces son minúsculas necesidades que se adueñan de todo ese hombre, de esa mujer y los obligan a una acción que quizás si alguna vez harán conscientes, a veces una meta prometida es todo lo que importa y en pos de ella vale todo lo que se hace, a veces son las reglas, son los dogmas, son la historia, que conducen como cauces vidas completas, las que se van sin hacer nada, a veces son ideas que adheridas entre ellas, a la fuerza, se hacen la única verdad por la cual se mida y se te mida, a veces son las dudas que consumen toda posibilidad, que limitan el camino a pocos pasos, a veces son las emociones que inundan un día, una semana, años o la vida y hacen que desde ella todo sea su espejo, a veces hay tanta reflexión contaminada de juicios que separan la unidad, de decretos añejos, de relojes de acero, de silencios y silencios como muros que encarcelan. Es frente a estas posibilidades, que el sello de Humano Amarillo viene a reforzarnos para poder vencerlas, es un tiempo de crecer, de hacerse humanos, libres del pecado, libres de la culpa, libres de la norma con la cual se mide, libres de la irresponsabilidad ente la determinación ajena, libres del no hacer porque las excusas sobran. Se vienen estos días para que cada uno y cada una pueda darse cuenta de su propia esencia, pueda descubrir su integridad, pueda hacerse libre de lo que aún permanezca allí como una reja que limita, como una soga que da tan solo un par de metros de distancia, como un traje que disfraza obligado, como un actitud que permanece y cierra puertas, que hace que pienses que es de afuera, que son otros, que no te corresponde, que tú no lo decides, que qué se le va a hacer, que así es la vida, que es la mala suerte, que así me hicieron, que así hay que hacer las cosas ante las consecuencias terribles, que las manos están atadas, que no se puede porque están otros de por medio, que tal vez un día… es tiempo de revisar tantas creencias que lo único que logran es hacer que entreguemos nuestra humanidad, a veces sin darnos ni cuenta.

Es tiempo de asumirse humanos amarillos, para apoderarse de lo propio, de la libre voluntad de ser gigantes, de ese ser que ya venció cuanto hubo y de todo eso se hizo sabio, no porque recuerde, no porque lo sabe, sino porque siendo plenamente libre, como debe, es capaz de ser hermano de todo cuanto vive, que a pesar de ser tan libre que todo lo decide, lo hace desde su alma que es de la armonía una imagen exacta. Este humano que aquí brilla, no es el que en su libertad desequilibra, no es el que se esconde de la vida, no es el que se escapa ni el que atropella a quien es más pequeño ante su paso, no sólo de libre voluntad y de vencer las determinaciones es este ser humano, es también el sabio que de millones de años de evolución constante, lleva en sí toda la magia de alcanzar a ser que es. Este humano que somos todos y que debemos alcanzar en la plenitud de la conciencia, es el que desde donde está, es la mejor de las influencias, más que los discursos, más que la literatura, que la vieja biblioteca con tantas vidas a cuestas, de la información de las ondas encantadas se nutren muchísimos magos de la tierra, seres que se hacen faros y que alumbran la conciencia, seres del sol que unifican y liberan, se hace imprescindible para todos que sea su existencia la influencia que alumbra, si sólo es el discurso, si sólo es el bagaje con que se presentan, no será de todo lo que hace falta, muchísimos maestros que admiramos, apenas si escribieron algo, apenas si hicieron un tratado de algo, fue su vida, fue su sola y única presencia, a eso nos llama esta Onda Encantada del Humano Amarillo, es una elección, es un regalo y es un servicio irrenunciable para quien tanto ha recibido.

La meta o propósito primordial de todo Ser Humano, es ser Libres y Sabios. Vibrando en nuestro centro magnético con armonía de pensamientos, podemos encauzar la energía que nos conduce a la liberación. La llave, es investigar e ir al origen del conocimiento y actuando con optimismo poder revelar los misterios, desembarazarse de todas las preocupaciones es poder estabilizar las emociones, es sentir paz interior, es lograr iluminarnos con lealtad a nosotros mismos, para transportar esta armonía a todos los Seres que nos rodean.
Reconocer que todo lo que nos sucede es Agradable, nos permite despertar cada día mas nuestros planos de consciencia.
Miro las flores y soy feliz aspirando su fragancia, miro los pájaros y soy feliz de saber que puedo volar como ellos, me siento junto a un árbol y puedo vibrar con su energía, contemplo el mar y puedo sentir internamente la expansión que se produce tanto en mi centro como en mi mente, puedo ser libre, como dijo un Sabio, cuando me asombro a cada instante que el mundo es un tapiz sin terminar.
La vida son constantes cambios, que nos permiten saborear del presente, actuando siempre a través de lo que dicta el Corazón.
 El campo magnético nuestro es cada lugar o espacio donde nos encontramos, basados en esto, debo saber como proceder en este Sagrado Viaje Atemporal, por la Ascensión del Planeta.


 Julio Andrés Gaete Ardiles
Artista Plástico

Buenos Aires,Otoño 2008















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